12 febrero 2008

¡Atiende!

Cuando uno se sienta bajo un árbol, con sus pensamientos, problemas y demás aburrimientos diarios al que nos tiene acostubrado nuestro ego; si uno presta atención oirá al árbol, ya sea un roble, un pino o un manzano.
Cuando uno escucha a un árbol, el susurro de sus hojas, el crujir de las ramas, los pájaros que allí anidan, cuando uno siente el tacto de su tronco, observa cómo caen trozos de vida, cómo muchas partículas son sorprendidas por un rayo de sol que las fotografía flotando en el aire, los colores, la forma de las ramas, cuando uno huele su vida, ese frescor, su savia...
¿Qué pasó con el ego y sus pensamientos aburridos diarios? Uno se convierte en el escuchar, en el atender y cuando uno atiende de esa manera, su ego ya no está y uno está en todas partes con esa energía que te trae la calma, esa energía que en realidad uno es.

2 comentarios:

Son Poemas dijo...

Es darse un tiempo para conocer lo que está a nuestro alrededor. Entender lo que son y el porqué de serlo. Al sentirlo, nos damos cuenta de lo espectaculares que son.

Me gustaron muchos de tus post.

Gracias.

Leonardo dijo...

Tienes un bonito blog de poesía. Qué difícil es darse cuenta de lo que está a nuestro alrededor.