12 agosto 2006

De lentejas y almas

Cuando era niño, es decir, hoy; quería ser invisible. Un día hice un estupendo brebaje: harina, leche, azucar, sal, agua y pimienta para dar energía a la pócima. Todo blanco para quedarme transparente. Afortunadamente mi madre encontró la pócima secreta escondida en el armario de la plancha antes de que, con mi mejor amigo, nos la bebiéramos.
Más adelante, quise atravesar paredes. Leí algo sobre el control respiratorio, cuerpo astral que sale del cuerpo y atraviesa la materia y alguna cosa más. Hice los ejercicios, respiré, creí salir con mi cuerpo astral, cogí carrerilla y... Un enorme chichón apareció cuando me estrellé con la pared.
El último intento, con más edad y cordura, fue más comercial. Plantamos lentejas en el campo cercano a mi casa. Cuando vimos que de cada lenteja, aparecían unas cuantas, creímos ser ricos... A mí se me ocurrió una pregunta... ¿Tendrán alma las lentejas?
Ahora la mayoría de gente es invisible, viviendo en lo que llaman realidad (trabajo, esposa o marido, ocupar tiempo, imágenes creadas, adoración de imágenes religiosas y políticas, imágenes e ideas pero no realidades...) alejados de la verdadera realidad, que está dentro, siendo fragmentos que no perciben la totalidad. Ya no quiero ser invisible, quiero la verdad.
La gente sigue atravesando paredes y derrumbando árboles para luego preocuparse de la repoblación. Yo ya aprendí que atravesar paredes y no abrazar el árbol da dolor de cabeza.
Hoy mucha gente consigue de un euro, un millón, son venerados, valorados por ello.
Prefiero las lentejas, que una da diez sin esfuerzo ni aplauso, para luego morir por la vida. Cuando uno es, no hace falta que produzca, ya es. Cuando uno quiere ser, no está aquí, quiere ser, por lo tanto no es, por lo tanto no existe, por lo tanto está en conflicto.
Si lo que es, es desagradable, sólo no huyendo de ello queriendo no ser, percibiéndolo, sólo entonces se disuelve.
Las lentejas son. ¿Tendrán alma las lentejas?

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