19 julio 2009

Algo que no cambia

Ni soy el niño que fui ni el adolescente ni el adulto que se presupone que soy. Todo es una colección de recuerdos, una carrera de fondo donde el pasado te persigue sin parar inmiscuyéndose en la atención de las cosas que pasan, juzgándolas desde lo ya conocido y perdiéndose la realidad.
Todo pasa irremediablemente, incluso aquello que creías eterno. Esto pone triste a mucha gente pero no hay nada como la muerte de las cosas, para renacer e ir creciendo. Tenemos dos posibilidades: ir detrás de los recuerdos, persiguiéndolos sin parar para recuperar aquellas sensaciones pasadas y darse de bruces con la verdad de que el pasado ya no está u ocupar la mente con las cosas (buenas y malas) que pasan ahora y que dan un frescor dramático y entusiasta a la vez como una primavera eterna. Sí, sí, he dicho que todo cambia pero hay algo eterno, algo que no cambia: los cambios.

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