28 diciembre 2012

La seguridad es una ilusión

No hay mayor inseguridad que la búsqueda de seguridad. Ya de niños te van preparando sutilmente a base de la importancia del resultado, la importancia de tener pareja y la importancia de la importancia social. En ese camino surgen muchos exámenes y cursillos que en épocas actuales van a más. Pronto tendremos el de "interpretación melódica del lloro del bebé", "el chupete y su influencia psicosocial", "el pañal y las nuevas tecnologías", "tu adolescencia, tu madre y tú"…. y en cuanto a resultados, llegarán enseguida los exámenes de ingreso en la guardería en los cuales habrá una lista de niños interinos que han suspendido el examen a la espera de plaza; por no hablar de aquellos padres que llevarán al niño fracasado y estresado a un psicólogo argentino que llegará a la conclusión de que la culpa es de la madre: ¡Ché, el problema es bárbaro, todo vino de cómo vos le increpaba, la fase oral y el asunto del orinal, nomás!
Ya de mayor el trío mágico de la seguridad inculcada con los años: oposiciones-pareja-hijos cae si no lo consigues y cae estrepitosamente si lo consigues pues aprendes que eso no es seguridad.
Por el camino te van manipulando para que todo esté perfecto y el niño (si los exámenes, cursos de cómo tener éxito y demás le dejan tiempo) ansía parecerse a sus progenitores, los cuales ansían que su frustración de seguridad la arregle el hijo, el cual debe conseguir el máximo resultado. Y así van surgiendo las nuevas teorías de motivación en lo que todo es perfecto. Ya no pierden, han quedado en el número 19 de 20 participantes, tienen que sonreír ante los problemas y el profe no debe castigarles a riesgo de se agarren un estrés del 15… y esto nos lleva a que de adultos tienen una gilipollez del 20 y los padres no entienden qué ha podido pasar, “si de niño sacaba todo dieces”
Después tenemos la cultura de que todo sea correcto que nos llevará a prohibirles que jueguen a indios y vaqueros, por si caen en la discriminación, por no hablar de jugar a la guerra en el recreo, algún padre podría protestar por incitación a la violencia… y por ello se prefiere que acaben con el túnel carpiano destrozado y los pulgares whatsappeados e inutilizados para hacer el gesto de o.k. pues todo tiene que estar okey.
De pronto la vida te enseña que es algo más y que sobre todo es insegura, por suerte, abierta a sorpresas que parecen trágicas y luego te enseñan. Puedes elegir dedicar tiempo a pensar lo bien que podrías estar y cómo estar seguro o elegir afrontar la vida como venga, de instante a instante, disfrutando y sufriendo solo en el momento que la vida te hace reaccionar. Más allá del pensamiento positivo o negativo, en la acción constructiva que en tus manos está desarrollar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...



¡MAGNÍFICA REFLEXIÓN!

Anónimo dijo...

La primera frase es impactante de verdad¡¡
Gracias por tus reflexiones.