18 marzo 2014

Mentiras

Es mentira que la verdad siempre triunfa así como es verdad que muchos triunfos (Nóbel de la paz) son mentira. Tenemos mentiras piadosas que se apiadan de la incomodidad que supone decir la verdad, o quizá van por otros derroteros como cuando se finge un orgasmo para apiadarse de no se qué complejos del que trata de provocarlo...; mentiras religiosas para llevar mejor los pecados (palabra que evoluciona, hay pecados tan necesarios y recomendables…) o históricas y culturales para manejar mejor a la gente. Dentro de las culturales están los condicionamientos confundiendo lo “normal” con lo correcto. Por ejemplo, es normal… (uy no sigo, que la voy a liar) Hablando de liar en inglés mentira es Lie.
Hay algunas con encanto, como cuando una pareja de enamorados se dice: “te odio”, mientras retozan desnudos, con la piel rojiza de placer y media sonrisa. Hay algunas educadas, como cuando vas a ver un moribundo: “¿Qué tal me ves hoy?” “Sinceramente, te veo peor, creo que ya te queda poco” (esa verdad sería demasiado). Consideremos ésta dentro de las piadosas.
De niños decíamos “sacar mentiras” a hacer crujir los nudillos de las manos y en clase de Filosofía nos enseñaron la mentira paradójica: "todos los cretenses mienten", declara Epiménides “el Cretense” Entonces la frase todos los cretenses mienten” si él era cretense… ¿Era verdad? Tic, tac, tic, tac….
Luego tenemos las “mentiras blancas” aceptadas por la sociedad; cómo sino iba a trabajar un comercial o vendedor.
Las más difíciles de ver son las del “autoengaño” pues queremos conservar la imagen respecto a la sociedad y mantener una imagen, por definición ya es falsedad, que rima con suciedad, perdón, con sociedad.
Antes de terminar, recordar las insulsas dentro de la categoría saludos; me refiero a cuando no queremos saber nada de tal o cual persona: “nos vemos pronto” (a quien no quieres ver) “cuídate” (tan mal me ve?) “te llamo” (ya, ya…) “hasta pronto” (no fastidies hombre…), “te veo muy bien”  (pero no ha visto lo gorda que me he puesto?)
Y es que la realidad es tan real, que se usan multitud de escapes y evitaciones que llevan a todo tipo de neurosis colectivas aceptadas por la sociedad. Pero enfrentarse a la realidad te hace fuerte y seguro. Y si la sociedad está enferma o neurótica… ¿Por qué tanto empeño desde niños para que nos adaptemos a algo neurótico? Pregunta al aire. Como las canas al aire que si son en forma de adulterio, cuando llegues a casa, acuérdate de volvértelas a peinar.
 

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