15 mayo 2014

Paseando en armonía

Empieza el paseo con la cabeza llena de su oficina, de la visita la semana que viene de su suegra, del dolor de espalda recurrente y la recurrente alergia.
Aprieta el paso. El caso es apretar en esta mujer, tensar. Cuanto más huye más le persigue aquello de lo que huye. El profesional de los pensamientos que te matan le ha recomendado algo tan sencillo como pasear y observar, entre otras cosas.
Observa un violinista callejero o una calleja llena de un violinista. Nunca había visto a un violinista tocar mientras éste pasea.
Vuelve la cabeza a llenarse, la tarea del martes, los papeles retrasados, los hijos adelantados, dolor de estómago o estómago que se indigesta de ella misma, hacerlo mejor, más, más…
Hay unas flores reunidas en una esquina del parque que se han puesto las mejores galas para recibir a los abejorros y demás mercaderes de polen.
Los pensamientos siguen llenando la cabeza pero pesan menos. Atiende a un anciano (dícese de un niño lleno de tiempo) a cruzar la calle, se refresca la cara en una fuente, su cerebro se inunda del olor a jazmín de la zona y busca con la mirada de nuevo al violinista.
Recoge algunas notas que se han ido cayendo por el camino para entregárselas pero el violinista le responde que la armonía no acumula nada, es soltar, soltar, soltar…
Aminora la marcha, solo hay atención. Termina el paseo con la cabeza vacía y el corazón lleno.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

bello y armonioso...

Anónimo dijo...

Muy bonito, como siempre ...

Anónimo dijo...

Tensar, huir, acumular, no soltar..., perder el amor y llorar. Te quiero Nacho

Anónimo dijo...

¿quien quiere dejar de huir y llorar?
Nacho

Anónimo dijo...

Precioso y real...