29 agosto 2016

Historias de autoestima

La persiana del bar despide la noche bajando lentamente mientras la niebla se lleva las historias a otra parte. La escoba arrastra un par de cigarros pese a que no son bien recibidos en el local; también se lleva varios pañuelos de papel, trozos de jamón, tres o cuatro frustraciones y un anillo.
Es la típica sortija de pedida y Víctor imagina relatos tristes de despecho, infidelidades varias, o tal vez, la mala suerte de perderlo justo allí. En esto estaba cuando se percató de la inscripción que llevaba por dentro. Sonrió sorprendido cuando descubrió las letras:
“Para mí, la mujer de mi vida” 

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