26 noviembre 2016

Réquiem de Liliya

Por fin me he sentado a hablar un rato con la mujer que está pidiendo a la salida del supermercado.
Dice que viene de un país muy al este, dice que tiene un tirón en el brazo, dice que cree que le queda poco tiempo, dice que si voy a ir otro día por allí, dice que tenía ganas de decir.
Un lunes de hace muchos lunes volví para preguntar “qué tal hoy” y me respondió con ojos muy lejanos:
-Hoy ya se ha ido… –suspira bajando la cabeza.
-¿A qué te refieres? –me intereso.
-Se llamaba Liliya.
Después de un largo silencio me entero que fue su hija, que ella era poeta en su país;  y dice que las flores están tristes y dice que tiene frío en sus versos y dice que las miradas se perdieron y dice que el mundo necesita un médico y dice que los ríos de Eslovenia murmuran el réquiem de Mozart y dice que hoy no tiene nada más que decir. 

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