09 junio 2018

¿Educando?

Recordemos que la educación consiste en preparar a los hijos para no hacerles falta (no me refiero al dinero) Pero tenemos en contra la moda en dos vertientes.
Primera: padres (que sí, también madres) obsesionados con aplicar nosequé teorías pedagógicas de diálogo eterno, comprensión infinita, ni una palabra más alta que otra y ninguna consecuencia por si sus emociones se ven alteradas por el wifi de nuestra voz y su tablet límbica se ve desconectada por neurotransmisores que le asusten.
Segunda: lo más importante de vivir en grupo a día de hoy es la imagen. Así que tenemos robots andantes de plasma preocupados por “megustas”, encajar en el grupo (mejor no pensar qué hay que hacer para encajar) y sobre todo por ser “normal” (algunos se hacen los especiales porque también es normal hacerse el especial)
Soluciones: que sientan las emociones, no hay malas (o les estamos enseñando a mentir) pero cuiden las consecuencias. Si no hay consecuencias la leche que se van a pegar cuando la vida se las ponga repercutirá en toda la familia y su caja de trankimazin.
Que se parezcan a ellos mismos y no fomentar modelos ni aplaudir cuando se parezca a un progenitor que con uno ya tenemos bastante contribución al mundo.
Apoyar la educación con salidas a sitios reales donde vean lo que es la vida y hablar con gente que tenga sus experiencias para transmitir esa realidad. Es decir, que aprendan pronto que la enfermedad, los problemas, los cambios, los fracasos… no son cosas malas sino normales y que se puede vivir con ello.
No comparar sino desarrollar y potenciar lo que lleve dentro (excepto la tontería suya y las nuestras como padres)
Tomar consciencia (darse cuenta) de lo que se hace y lo que provoca lo que se hace.
Jamás inculcar ideas políticas o religiosas, ya descubrirán ellos mismos el infernal mundo de las ideologías (se ven en manifestaciones políticas niños con banderitas en brazos de los padres todo orgullosos)
En resumen: que no hay recetas mágicas (que quede claro) y el principio de la educación de los hijos empieza… en nuestra propia educación y la palabra cuestionarse.

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