22 febrero 2024

IMPULSO

Cogiendo impulso con los pies embarrados. Solo así se percibe la esencia de lo que yace más allá. Un pato mareado sigue siendo un pato, un leopardo herido sigue siendo una fiera, una hormiga sin patas sigue siendo una hormiga. El ser humano se desploma cuando opta por apartarse de la batalla, retirarse, rumiar sus emociones. No existe fuerza más colosal que la que yace en el acto de desprenderse de uno mismo.

Cuidado al querer domar a un lobo, no esquives la tormenta o nunca sabrás qué es la calma. Eres tu único adversario, el pez es el último en enterarse qué es el agua. Lo que te sucede, sí, eso, simplemente te sucede, ahora, ¿qué diablos piensas hacer al respecto? Ahí reside la auténtica energía, en lo que haces con ello.

A veces somos marionetas que se rebelan contra sus hilos, pero.. qué comodidad hallamos en esa sumisión. Eleva la mente, corta esos hilos, nada es seguro, y justo ahí, en ese caos, encontramos la armonía. En el lodazal es donde florece la verdadera sustancia.



10 febrero 2024

Observar sin más

En el exótico reino de Bután, donde la felicidad es tan común (según su constitución) como los taxistas en Nueva York, un loro, decidido a hacer más ruido que un político en campaña, decidió soltar su cháchara como si estuviera en una fiesta de karaoke. Un gavilán no tardó en hacerle un favor a la comunidad al convertir al loro en su cena gourmet del día. La naturaleza, siempre tan eficiente en enseñarnos lecciones sobre el exceso de palabrería.

Cerca de un apacible templo budista, un mono, ansioso por atraer más miradas que una estrella en la alfombra roja, se dedicaba a hacer muecas imitando a los monjes. Sus travesuras no pasaron desapercibidas para el leopardo de las nieves, quien, con la elegancia de un bailarín en un paso perfecto, decidió llevarse al mono para añadir un toque de drama a su almuerzo en lo alto de un árbol cercano.

El sigilo y la paciencia, al final, logran derrotar a la inquietud, el silencio prevalece sobre el parloteo, la aceptación domina sobre la inconsciencia y la observación, sin duda, supera la confusión de confundirse o identificarse con lo observado. La vida, como siempre, nos ofrece su sabiduría paradójica, recordándonos que el caos y la serenidad coexisten en el mismo escenario, esperando pacientemente a que el observador comprenda que nunca será lo observado, aunque sea parte activa del espectáculo. Observar sin más, sin interpretar, la realidad tal cual es no tal cual somos, pues entonces filtraremos la realidad con la observación de todo nuestro pasado, perdiéndonos en lo virtual.



Navegando pese a...

El señor Gudrun, de nariz afilada y 85 años tallados por el tiempo, llevaba un terminal diagnóstico dentro de su cuerpo, pero en su mente, era un guerrero indomable. Removía su barca por los sinuosos fiordos, evocando los días en que él y su amigo Olaf jugaban a desafiar las costas inglesas, emulando a Ragnar y Erik. El frío era intenso, pero ya no tenía dominio sobre su piel curtida por batallas pasadas.

Su embarcación surcaba la bruma de la fría mañana, capitaneada por un marinero cuyo cuerpo había envejecido, pero cuya mente seguía tan aguda como el filo de una espada. En ese viaje, el timón era manejado por la mente, guiando los recuerdos de una vida llena de aventuras. Gudrun rememoraba cómo, junto a Olaf, buscaban el legendario martillo de Thor en los meandros de los ríos, y cómo visitaban a Astrid e Ingrid al otro lado de la orilla, exhibiendo su destreza como guerreros en busca del Valhalla, aunque lo que más ansiaban era el primer beso.

Cuando regresaba a puerto, Gudrun, con sus ojos inquietos y la misma chispa de juventud que había conservado, se encontraba con que ahora tenía 20 años menos. Mañana, sin falta, volvería a lanzarse a las aguas, pues para él, la vida era un constante navegar, un desafío contra el viento, las mareas, la enfermedad y cualquier sorpresa que el destino pudiera depararle. Después de todo, un barco no está destinado a quedarse anclado en el puerto; su esencia reside en surcar los mares de la existencia, aceptando y desafiando cada obstáculo que se presente en su camino.