24 abril 2012

Permiso para fallar

Hacer las cosas mal es muy interesante. Por un lado sales de la dinámica absolutista y dictatorial de la semilla implantada en los cerebros de buscar lo perfecto; por otro lado no hay manera más rápida de aprender que cuando las cosas salen mal sin sentir culpa por ello.
El placer de no ser aprobado por todos, sacar un cuatro coma cinco en el examen de lo socialmente correcto, elegir qué quiero en lugar de querer lo que elijan por ti, reír solo cuando tienes ganas y buscar las ganas de reír.
La tranquilidad de no agradar a todos, conseguir no lograr lo que uno se propone y proponer nuevas cosas disfrutando mientras las propones, divorciarse de lo previsible, pensar en la mujer del vecino sin confesarse después, confesar el amor por la persona que tienes al lado, huir de lo eterno, comerte el instante con patatas, hacer excepciones excepcionales.
Huir de los “te quieros” y hacer por querer, vivir tu vida pese a las vidas que te indican cómo vivir, dejar de controlar todo para que todo no te controle a ti, bailar sin pensar si lo haces bien, no dar nunca el cien por cien (¡Por dios, qué cansancio!), abrir la puerta a las dudas, cuestionar lo que te enseñan y cuestionar lo que tu mismo crees.
Hablar bien de ti mismo huyendo de la palabra humildad, escaparte a toda leche de la política y de todo grupo ideológico que busque tu cerebro, tener pelotas para no hacer la pelota, no intentar caer bien a la familia de tu novia, saber que tu novia no es tuya y sobre todo que no eres suyo.
Darte permiso para fallar, que entre por un oído y salga por el otro todo halago y toda crítica, no buscar destacar, destacar lo que buscas, disfrutar de lo que haces dando una patada a la palabra resultado, resucitar cada día sin elegir pensamientos pasados, disfrutar sin más, no dar vueltas a la realidad, atreverse a pensar, decir y hacer por uno mismo. Vivir coherentemente… ¿Es posible?

17 abril 2012

Cruzando puentes

Unos arriesgan su vida para aprender, otros se quejan de que la vida es un riesgo.
Algunos cruzan puentes, otros se quedan en la orilla.
Muchos relatan sus buenas intenciones, unos pocos las llevan a cabo.
Valiente es el que cruza sus puentes pese al miedo.

Niños yendo a la escuela en Indonesia


02 marzo 2012

Aspirante a mediocre

El origen de la palabra mediocre vine del latín medicocris (medio, común, intermedio) Ocris significa montaña o peñasco. El que se queda a mitad de la montaña. Ahora se usa de modo despectivo pero qué hay mejor que disfrutar del camino, del paso, sin la palabra cima en la mochila.
Ser mediocre es difícil pues desde bien pequeñito te enseñan que hay que sobresalir (de ahí creo que vienen los coscorrones, de tanto asomar la cabeza) También te enseñan que, pese a que eres feliz en un determinado momento de tu vida, merece la pena el sacrificio de intentar ser mejor de lo que eres. Es decir, que una abeja no esté contenta consigo misma, no sea ella sino que produzca una miel de mejor calidad; es decir: abandona la perfección de la naturalidad y haz lo posible por destacar.
Las oposiciones a mediocre son las más difíciles en la medida que el opositor tiene que oponerse a ser diferente de lo que es. Cuando la imagen es más importante que tu propia realidad, hay que generar un desgaste tremendo para mantenerla y eliminar la imagen para ser lo que uno es requiere mucho atrevimiento, vamos, un par.
Que lo que hagas te defina resulta difícil, es más fácil intentar convencer a los demás que eres lo que dices que eres, no lo que haces. Así, los aspirantes a mediocres, que aspiran a alejarse de las imágenes, a evitar la necesidad de aprobación, de sobresalir… tienen la ardua tarea de ser equilibrados, medios, valientes.
Si la tensas demasiado, la cuerda se rompe, si la aflojas en exceso, no suena la guitarra.
Dirige tu orquesta siempre en armonía, instálate en el medio.

20 enero 2012

Con un poco de azúcar...

Mete cualquier emoción en la lavadora del pensamiento, razónala, dale vueltas, centrifuga y saldrá arrugada. La emoción no se piensa, lo que se piensa se alarga en el tiempo. Lo que resiste acaba rompiéndose, lo que controlas te controla, de lo que huyes te persigue.
La realidad no se piensa, se vive, relacionándote, colaborando, moviendo el cuerpo, probando, siendo útil, de todos los verbos elige el gerundio, hablando, tocando, queriendo, queriéndote, con un par, levantándote, saliendo de casa, escuchando a los pájaros, contando historias, jugando, atendiendo, aceptando el placer y también aquellas cosas que no se pueden cambiar; empieza nuevos hábitos, no me digas que no tienes tiempo; tú eliges, nadie por ti lo hará.…
Con un poco de ese azúcar… las farmacias se echarían a temblar.

11 enero 2012

De parejas, parejudos, novios y parientes

La pareja se compone de par (igual) y el sufijo despectivo eja. Algo así como igualejos, parecidejos. Atribuido a las relaciones de amor o parejudos, empieza el lío. ¿Nos juntamos por necesidad más que por amor, por miedo a la soledad, por amor verdadero? Cada uno sabe en su fuero interno la razón pero creo que la receta perfecta, siendo realistas (y ser realista es ver que necesidad siempre hay un poco), la relación perfecta se da cuando el tanto por cien de amor supera al de necesidad.
A veces, en España se usa popularmente entre los hombres el término parienta. La verdad que no es nada desacertado en muchas parejas que se ven por ahí, no en todas, solo que, quizá por machismo se olvida que también funciona al contrario, pariente. Muchas parejas con los años pasan de ser novios a parientes, de ilusionarse cuando entra por la puerta el amor de tu vida a tener el derecho de gritar y evitarse, unos auténticos parientes que no sé yo por qué hay que aguantar; se supone que a la familia no la eliges pero sí a los amigos y la pareja. ¿Por qué esa manía de dejar de ser novios para convertirse en marido y mujer? Abogo por novios, mucho mejor que ese proyecto de “parientes”
Los celos también cobran  un protagonismo particular. El miedo a ser desposeído de la relación que tengo no es amor. Es miedo, punto. Es señal de poca autoestima, sin mi pareja ¿Qué soy? ¿Qué me queda? ¿Hay otros-as mejor que yo? Si dejas de pertenecerme, de entretenerme… te odio. ¿Eso es amor?
El espacio y respiro entre las parejas es fundamental así como ver la realidad, una de las cosas más difíciles de ver, quizá por miedo.
Ser parejos no es lo mismo que ser pareja o parejudos que diría la etimología arriba mencionada. Quizá la solución esté en amarse y aceptarse lo suficiente a uno mismo y así estar preparado para compartir la vida con otros sin depender ni apegarse tanto a ellos, con amor, y el amor es libertad.

09 enero 2012

Las leyes del optimismo

Realismo
En las tormentas ser un junco, flexible a las sacudidas, adaptado al viento y erguido cuando pasa.
Equilibrio
Si no tensas no suena la música, si tensas demasiado se rompe la cuerda.
Adaptación
Todo cambia menos el cambio; el ave flotando entre las corrientes de aire, el río que sigue a cada instante. Lo que no se mueve caduca.
Presente
La cantidad de tiempo dirigido a pensar en lo que ya no está, en lo que debería, en lo que será, los “y si…” es equivalente al mundo ilusorio que te quita la energía de la verdad.
Obras
Solo existe lo que haces, lo que dices todavía no lo veo. Sembrar posibilidades a cosechar y no esperar al mejor momento pues puede que no estés, el mejor momento es ahora.
Libertad
Ni rastro de lo que esperan de ti; el pensamiento no manda, tú diriges lo que pensar; el abandono de las explicaciones cuando disfrutas; tirando la carga del pasado, el condicionamiento con que has sido programado; la libertad del instante.
Autoestima
No hay mayor estima por uno mismo que ayudar a los demás mientras se aceptan las limitaciones y no se rechaza lo humano.
Sonreír
Buscando los motivos para ello
Sin espera
La esperanza inmoviliza, ponte a ello disfrutando del camino independientemente si llega o no la meta. La meta es el camino.

Optimismo es optimizar por ti mismo (Pi)

19 noviembre 2011

El vendedor de palabras

-¡Vendo palabras! ¡Vendo palabras!  Repetía una y otra vez mientras escondía la cabeza en el gorro de piloto para que no le entraran los copos de nieve.
Tenía arrugas de 80 años, piernas que pedían socorro, ojos muy escondidos y mirada de 20.
-¿Qué palabra quiere usted? –me preguntó mientras una ambulancia paraba justo al lado.
Comprendí rápido a qué venía la ambulancia así que hice una seña a los celadores y al psiquiatra para que me dejaran unos segundos.
-Quiero la palabra sueño.
Entonces escribió rápidamente en un trozo de tela vieja que sacó del bolsillo y desapareció sin ofrecer resistencia en la ambulancia entre un rastro de luces y nieve.
Cuando leí lo que ponía en el trozo de tela quedé tan asombrado… que desperté.
Siempre me pregunto qué hubiera pasado de haber elegido otra palabra.

18 julio 2011

Fórmula del estrés bancario

El test de estrés de un banco es proporcional al aumento de estrés de verdad entre sus clientes más la entrada de dinero público que curiosamente también viene de sus clientes, dividido entre los grandes accionistas, multiplicado por el miedo y la servidumbre hacia la banca de los políticos y todo ello elevado en las noticias al cuadrado.